Socios

Publicado el julio 7th, 2015 | por Juana Martin

“15 de 70”. Alicia Clerencia

Aquí de nuevo presentando a una de nuestras socias, en esta ocasión en solitario. Alicia Clerencia tiene una forma muy personal y definida de hacer sus tomas. Es una incansable de la fotografía y se le puede seguir tanto en Facebook (https://www.facebook.com/alicia.clerencia?fref=ts), como en Flickr (https://www.flickr.com/photos/aliciaclerencia/) … al menos que conozcamos. Ella ser presenta así ante nuestra asociación…

ALICIA CLERENCIA

 

“¿Cuánto tiempo es para siempre?, preguntó Alicia al conejo. – A veces… sólo un segundo -, fue la respuesta del mismo.”

Muchos de nosotros tratamos de inmortalizar una escena, un momento, un pensamiento, e incluso un sentimiento… y ese disparo que en un segundo realizamos con nuestras cámaras, se convierte en un “para siempre”.

Era aún muy pequeña cuando mi tío llevaba en una mano un extraño aparato parecido a un cronómetro de cocina y en la otra lo que era un fascinante objeto enroscado en una funda rígida de piel marrón. Aquel fabuloso artilugio resultó ser una cámara de retratar, como decía mi tío, y sacaba unas fotografías en blanco y negro donde yo aparecía dándole de comer a las palomas en el parque. Posteriormente fue mi padre quien nos tuvo de modelos a mi hermana y a mi. Lo recuerdo como algo tedioso, hacer de modelo era lo más pesado del mundo. Nos mantenía hieráticas en la misma postura durante eternos minutos, mientras él encuadraba, medía, recomponía y unas cuatrocientas cosas más a ojo. La parte mejor venía después, cuando me metía con él en el improvisado laboratorio que había dejado casi inutilizado el cuarto de baño pequeño de casa. La ampliadora, que más parecía un secador de peluquería, los líquidos en enormes botes naranjas de cristal, la tenue luz roja, las cubetas de varios tamaños… todo un ritual que obraba la magia final del nitrato de plata y las imágenes iban surgiendo. Y aquello que llamábamos revelado, era en realidad el positivado. El revelado se producía en la oscuridad de un negro bote del que surgía un rollo de film con unas imágenes en negativo.

De una forma o de otra, la fotografía siempre ha estado presente en mi vida. De la Kodak de bolsillo a la Polaroid, de allí a la analógica automática y después vino la revolución. Quién iba a decirnos a todos que la fotografía iba a dar el salto a la democratización de la misma mediante la tecnología. Mi cámara compacta, comprada en el año 2005, ha pisado cuatro países diferentes y me ha enseñado a empezar a ver las cosas de otra forma. Pero no era suficiente, y cinco años más tarde salté a la réflex digital, animada por un par de buenos amigos que algo ya me habían enseñado también en la forma de observar el mundo. No podía imaginar cómo aquello me abrió las puertas de un mundo nuevo. Como una ventana que poco a poco abre sus hojas dejando entrar más y más luz.

Hoy para mí, la fotografía es un lenguaje, un modo de expresión, una forma de vida. Se empieza mirando y se acaba viendo. Se empieza fotografiando aquello que llama nuestra atención y se acaba utilizando la cámara para comunicarse con el mundo. Todos los días se aprende algo. No me atrevo a encuadrar mi fotografía en ningún género en particular, o mejor dicho, podrían ser muchos. Algunos dicen que mi fotografía es de detalles, otros que me apasionan las texturas; ambas cosas son ciertas; pero también me gusta observar y fotografiar, por ejemplo, el mar al que tan íntimamente ligados estamos en esta bendita Huelva de luz. También la fotografía urbana, en la cual encuentro inspiración en cada esquina, en cada gesto, en cada detalle. La ciudad es un ente vivo que también se comunica constantemente con nosotros.

Actualmente intento partir de una serie de ideas y elaborar posteriormente el escenario que me permita comunicarlas. Además estoy aprendiendo los matices de la fotografía en blanco y negro, la cual me parece dotada de una fuerza increíble para comunicar. Los retratos siguen siendo mi reto, captar el alma y la esencia que hay dentro de cada uno en una imagen me parece algo infinitamente difícil y bello al mismo tiempo. Todo esto, hace aún más apasionante seguir aprendiendo, continuar ese camino de aprendizaje que también lo es la vida misma, y que también aparece en mis imágenes como algo misterioso, desconocido y por recorrer.

Referentes para mí son muchos, aunque si tengo que nombrar a alguno me quedaría con Robert Capa, Doisneau y Cartier-Bresson.

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La vita e bella

 

Desde que te conocemos has evolucionado mucho. Tus fotos tienen un encanto especial. Sigue así.

 



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